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Como la mayoría de las colecciones, la mía se inició por casualidad.
Tuve en algún momento un trozo del cable telegráfico original tendido en el año 1866 por la River Plate Telegraph Co. entre Colonia (Uruguay) y Punta Lara (Argentina).
En una mudanza perdí ese trozo, y tratando de encontrar un reemplazo visité al “Guardahilos” que residía en la vieja casa en Colonia donde originalmente llegaban cables submarinos.
No solamente conseguí de él un nuevo trozo de cable, sino que también me donó varios artefactos telegráficos (en desuso, ya por mucho tiempo) que incluían resonadores, manipuladores, una caja terminal y un hermoso reloj.
Algunos de esos artefactos requerían restauración, la que llevé a cabo pero luego decidí: ¿Porqué no tener MAS?
Era obvio que ya estaba infectado de esa enfermedad que no tiene cura: coleccionar.
Eso me llevó a una paciente búsqueda en ferias y remates, aprovechando también alguna visita al exterior y en algunos casos comprando a través de Internet.
Casi simultáneamente empecé a coleccionar aisladores, de los cuales incluyo alguno en esta página.
Ruego se tenga en cuenta que muchas colecciones incluyen cosas que van de lo casi sublime a lo absolutamente ridículo. Mi colección no escapa a esa regla.
Gustavo Coll |
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Si esta colección ha generado curiosidad, sugiero navegar por el sitio de Google en Internet y visitar las muchas colecciones que allí se encuentran, entre ellas destaco la de Tom Perera, la de Fons Vanden Berghen y la del
“Porthcurno Museum of Submarine Telegraphy”.
Allí se encontrarán colecciones verdaderamente importantes. |
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